Amaia Romero: “Estoy aquí por un programa de televisión, eso no significa que ya sea artista”

Sencilla y espontánea, pero inteligente y cabal en sus respuestas. Amaia Romero vive un sueño pero tiene los pies en la tierra. Su discurso va más allá del “súper guay”.

El sentido común y la ilusión no suelen casar muy bien, pero Amaia Romero los maneja equilibradamente y con naturalidad. Es consciente de dónde está, cómo ha llegado y el camino que le queda por recorrer. En las distancias cortas, y cuando deja los nervios a un lado, es capaz de rendir hasta al más pintado. Ayer, la cantante navarra concedió a DIARIO DE NOTICIAS su primera entrevista a un medio navarro. Así fue la charla, alejada premeditadamente de la carnaza amarillista.

Apenas han pasado unos días desde que dejaras la academia y el concurso, pero ya casi no podrás contar las entrevistas que te han hecho. Suponemos que serás consciente de que tu vida no volverá a ser la misma, ya no es la misma…

–Sí, soy consciente, pero todavía no lo asimilo. Eso sí, que no se malinterprete porque estoy súper contenta. Han pasado días, pero sigo sin asimilarlo del todo.

Volviendo la vista atrás, a los tres meses y medio de programa televisivo, en los que has convivido con diferentes profesores, compañeros e invitados, ¿cuál ha sido el principal aprendizaje que te llevas de Operación Triunfo?

–Sobre todo he aprendido muchísimo interpretativamente. Antes del programa, a la hora de cantar no le daba importancia a la interpretación, me bastaba con saber la canción, la letra, interpretar un poco, hacer el teatrito y ya está. Pero no le daba la importancia que realmente se merece, porque una letra está ahí por algo, es igual de importante que la música. He aprendido que antes de aprenderse la canción hay que realizar un trabajo de lectura de la letra, comprendiendo lo que significa y entendiéndola para así poder expresarla; pero no haciendo el teatro sino de verdad.

Familia, amigos, desconocidos… imaginamos que las felicitaciones se habrán contado por cientos, ¿cuál ha sido la más sincera?

–La de mi hermano, porque me felicitaba pero, a la vez, también me decía las cosas que había que mejorar o que estaban justas. Ha sido la más sincera porque, además, mi hermano, cuando dice algo, lo dice de verdad, no lo dice por decir.

Durante tu paso por el programa te hemos visto versionar a artistas tan variados como C. Tangana, El Kanka, Los Fresones Rebeldes, John Lennon, Mecano, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong o Él mató a un policía motorizado… Mirando hacia el futuro de tu carrera profesional, ¿qué enfoque le quieres dar?

–Quiero empezar a componer, porque me parece algo fundamental y nunca me he puesto en serio. En cuanto a estilos, no lo tengo muy claro… Sé lo que no quiero hacer, y dentro de todo lo que me gustaría, se trata de ir encontrando poco a poco la definición de mi estilo.

Embarcada en un maremágnum de promoción, recibimientos, gira eurovisiva, gira con OT… ¿Te da tiempo a respirar? ¿Y a pensar en el que será tu primer disco?

–Llevo una agenda súper loca. Pero tampoco tengo prisa para sacar el disco. Prefiero hacerlo bien, pensando todo y estando segura de lo que hago. No me importa esperar. Si me da tiempo para pensarlo, lo haré, si no, después de que pase todo me pondré a ello.

“He aprendido a ser fiel a mí misma, antes me dejaba llevar mucho más”

Ha habido varias ocasiones en las que se ha hablado más en los medios de tu relación personal con Alfred, por ejemplo, que de tu talento artístico. ¿Te molesta que, a veces, haya primado lo personal sobre lo musical?

–No es que me moleste, porque tampoco me importa, yo no escondo nada. Recién salidos de la academia es difícil que se centren en la música porque se ha visto tu parte personal, cómo eres. Pero cuando pase un poco el tiempo me gustaría ir dándole más importancia a la música que a lo personal, quisiera que no saliese mucho de mi vida. Yo quiero ser cantante, que la gente se fije en la música y no en mi vida. Pero, como digo, tampoco es que me importe mucho porque no escondo nada.

Durante el concurso, y tras él, todo lo que tocaba o nombraba a Amaia subía como la espuma. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, como decía Ben, el tío de Spiderman. ¿Has valorado esa responsabilidad?

–Ya… No lo he pensado, y prefiero no hacerlo, seguir siendo yo misma. Es que, si pienso en esas cosas, creo que es peor, porque vas con demasiado cuidado… Aunque sí es verdad que hay que tener cuidado, porque ha habido veces que he metido mucho la pata. Pero prefiero seguir siendo igual.

Manejar el fenómeno fan es muy complicado, ya que no suele atender a razones. Se ha lanzado una campaña para que Amaia Romero tire el Chupinazo. La ilusión debe ser tremenda, pero, haciendo uso de tu pronunciado sentido común, ¿te has parado a pensar, por ejemplo, en esos músicos navarros o de Pamplona que acumulan, por ejemplo, más de veinte o treinta años de carrera, con más de un millón de álbumes vendidos o cuyos últimos trabajos han superado siempre el disco de oro, llenando pabellones por todo el Estado o girando por todo el mundo?

–Es verdad. A mí, lanzar el Chupinazo me haría ilusión pero hay muchas organizaciones sociales y personas más adecuadas que yo para lanzarlo. Por eso tampoco me va la vida en lanzar el chupinazo.

Vayamos a esa final de OT. Tu primera canción fue Miedo, de M-Clan, una de las mejores baladas del rock estatal y sin duda una elección valiente, no solo por la canción en sí, sino porque el propio grupo se había manifestado, a través de sus canciones, en contra de OT: “Operación fracaso no es para mí” (Filosofía barata). Y, por otra parte, tal y como Carlos Tarque explicaba, es un tema que redunda en un miedo profundo. ¿Cómo hiciste tuya esa sensación?

–No sabía eso. La canción la elegí porque este verano, aunque la había escuchado de pequeña, me la puso mi hermano y ¡buaaah!, me encantó. Estuve dos semanas solo escuchando ese tema, obsesionadísima. Llegó la final, había que elegir la canción y pensé en esta. Me pareció súper adecuada ya que se podía enfocar a todo lo que me pasaba. Porque realmente estaba sintiendo miedo de salir de la academia, ya que no sabías lo que había pasado fuera; miedo de perder el contacto con las personas con las que has convivido tres meses, que ya son como de tu familia; y miedo de pasar de verlos todos los días a no verlos casi nada. Y así esta siendo, excepto a Alfred, por lo de Eurovisión, pero a nadie más; y les echo mucho de menos. También era miedo a que al salir ya no fuera lo mismo que antes. Con todo esto, se me vino esa canción a la cabeza y ya no se me ocurría otra mejor. Además de que me encantaba y solo la había cantado una vez con la guitarra; es decir, nunca la había cantado fijándome en la interpretación.

Tras ver tu propia versión de Miedo, hiciste gala de gran autoexigencia reconociendo que te equivocaste una vez al piano, algo que no se suele estilar mucho en el mundo de la música … ¿Qué límites de exigencia te marcas contigo misma?

–Es que no tendría que decir esas cosas, pero bueno, yo lo digo. Yo quiero que me salga perfecto a todos los niveles, y si no me sale así es como, ¡jo! Aunque nunca me suele salir perfecto porque es imposible, por lo que nunca me quedo satisfecha. La afinación es lo que más me importa, prefiero equivocarme en la letra que desafinar, es algo que me da mucha rabia. Y en el piano de Miedo metí un bajo que no era, aunque no se oyó mucho porque el público estaba aplaudiendo; pero me dio mucha rabia cuando lo escuché.

Saltamos a Starman. Otra buena elección, sobre todo teniendo en cuenta esa cierta similitud que tienes con Judy Garland y el hecho de que Bowie, tal y como le decía Elton John, quería ser Garland, hasta el punto de casi plagiar musicalmente en esta canción el estribillo de Somewhere over the rainbow. ¿Por qué la elegiste y hacia dónde la querías llevar, ya que la interpretación original era muy distinta, ejecutada por Ziggy Stardust?

–Es una canción que canté en la gala cero. Nos hicieron elaborar una lista de 15 canciones y entre ellas incluí ésta, que fue la que eligieron. En esa primera gala se vio lo que decía antes, que no le daba importancia a la interpretación, ya que la canté como si nada, súper monjil todo. Pero para la última gala ya la trabajé con los Javis, viendo el significado de la canción. Aunque David Bowie hubiera compuesto ese tema con un sentimiento suyo, por la letra, lo que intenté es plasmarla en un sentimiento mío; es decir, lo que para mí significaba. Yo la hice con mi interpretación. Me explicaron que Starman podía hacer referencia a un género musical distinto, que solo entendemos los jóvenes, y yo lo llevé por ese camino; eso sí, con más intensidad.

 

Al margen de las canciones, en OT han pasado muchas cosas. Y esta pregunta viene a raíz de que Amaia siempre ha querido interpretar las canciones a su manera, y las ha defendido. Sin embargo, a una de las invitadas, Becky G, le censuraron su canción Mayores, obligándole a cambiar el estribillo de la misma. ¿Qué opinas al respecto?

–No me voy a meter con el programa, pero eso fue al principio… En cualquier caso yo no la hubiese cambiado, porque, además, todo el mundo conoce la canción. Cuando lo escuché, es verdad que dije: “¿Pero qué ha dicho?”.

“Amaia no solo canta, toca la guitarra, el piano”, clamaban tus seguidores. ¡Por supuesto!, es que quiere ser música. Pero eso no llega por ciencia infusa, requiere un gran trabajo y un notable esfuerzo durante años. ¿Quizá sea esto lo que haya que recalcar frente al mensaje que se ofrece a la juventud de pasa tres meses y medio en esta academia de televisión y ya eres artista?

–¡Claro! Pero en esta edición yo no era la única: Alfred tocaba el trombón, Ana la flauta travesera… Había mucho conocimiento musical y cultura, o al menos era lo que nos decían. Eso significa que muchos de nosotros no empezábamos de cero, sino que veníamos un poco aprendidos.

Y llegamos a Eurovisión, otro concurso televisivo solo que con una repercusión europea, ¿lo habías seguido antes?

–No soy eurofan en plan de que me encanta, aunque sí me gusta; pero, la verdad es que nunca le he dado mucha importancia. Sí lo veía en mi casa y me lo pasaba bien.

Desde 1999 el formato de Eurovisión no admite la interpretación de música en directo. ¿Te hubiese gustado defender Tu canción tocando el piano en directo en la final de Lisboa?

–Sí, la verdad es que hubiese estado bien, hubiera tenido más encanto tocando los dos el piano. Aunque la otra opción también es muy buena; pero sí que me hubiese gustado tocar el piano.

En la pasada edición de este concurso a Manel Navarro se le recuerda por su gallo, y yendo todavía más atrás, una grande del flamenco como Remedios Amaya se llevó 0 puntos en 1983. ¿Te preocupa que la actuación en la final pueda marcar de alguna manera los próximos meses de tu carrera?

–Si te digo que no me preocupa te mentiría, siempre está ese miedo. Pero tampoco me importa mucho, lo importante es que nos quedemos los dos contentos con lo que hemos hecho. Me preocupa más quedarme triste conmigo misma. Si se me recuerda por algo malo pero me quedo contenta conmigo misma, no te digo que me daría igual, me daría rabia, pero no me importaría demasiado.

Rescatando una de tus anécdotas más famosas y comentadas durante tu paso en el programa, acontecida tras una sesión de peluquería, ¿te ves acuñando la expresión “¿pero qué me estás contando, si yo soy de Pamplona?” como respuesta a posibles preguntas surrealistas o salidas de tono?

–Sí, la verdad es que se podría poner en cualquier respuesta. Ahora mismo, por ejemplo (risas).

¿Qué es lo más importante para ti en este momento?

–Va a sonar súper típico, pero me da igual. Lo que más me importa ahora y lo que más quiero es estar cerca de mis amigos, de mi familia, sentir ese apoyo. Como decía antes, llevamos un horario súper loco, y en los próximos meses no vamos a tener casi nada de descanso; por eso, el apoyo de mi familia, aunque no esté con ellos, aunque solo sea por WhatsApp, es muy importante. Saber que están ahí y no sentirme sola. Aunque también está Alfred, pues bien…, pero ahora es cuando más necesito a mi familia.

“Quiero empezar a componer porque me parece algo fundamental y nunca me he puesto en serio a ello”

¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado hasta el momento?

–Es que me han dado un montón… He aprendido a ser más fiel a mí misma porque antes me dejaba llevar mucho más, podía tener una opinión pero cualquier persona me la cambiaba enseguida, era muy confiada. Ahora he aprendido, a través de los consejos de mi familia, a que, aunque sea una persona muy importante la que me diga lo que tengo que hacer, al final soy yo la que lo tengo que llevarlo a cabo y la que tiene sus propias ideas. He aprendido a no decir que sí a la primera, por muy importante que sea la persona o por mucho que sepa, sino ser fiel a mis ideas, que antes no lo era para nada; sin cerrarme, hablarlo, y si realmente me convence, hacerlo.

¿Amaia ya es artista?

–Algo, pero no, porque todavía me queda muchísimo por hacer. He llegado aquí pero por tres meses en un programa de televisión… Pero eso no significa que sea artista, que sea reconocida no significa nada. He aprendido un montón pero todavía tengo mucho más por aprender: tengo que acabar piano, dar clases de canto…

Tienes la suerte, y la inteligencia, de hacer equipo profesional con tu familia. Ahora vives una avalancha de contratos editoriales, discográficos, artísticos, publicitarios, televisivos… ¿A qué te suena todo esto?, porque la realidad es que el fenómeno Amaia mueve y moverá muchísimo dinero. ¿Intentas evadirte de este aspecto de la música?

–No intento evadirme, sobre todo me dejo aconsejar por mi familia. En mi tío Joaquín y en mi hermano confío muchísimo porque veo que son dos personas súper inteligentes y con mucho sentido común. Y ellos también tienen muy en cuenta mi opinión, no es que decidan lo que les da la gana. En cualquier caso, me dejo aconsejar por ellos porque yo no tengo mucha idea de este mundo ni experiencia, y en esto de los contratos, si estuviera yo sola, no sé que estaría haciendo (risas).

Los concursantes de OT vais a comenzar por lo más alto, en el sentido de que en Pamplona, por ejemplo, actuaréis en la Plaza de Toros. El primer concierto de M-Clan en Iruña fue en el bar Katiuska y el de Pereza, en el Terminal. ¿El éxito es una de las cosas más complicadas de manejar y valorar, sobre todo si no has fracasado antes o no has tenido que pelear por llegar a la cima?

–Puede ser, no lo había pensado, pero es verdad que puede ser. Pero yo me mantengo con los pies en el suelo, y toda mi familia me lo dice: que hemos empezado ahí arriba pero igual dentro de un año estamos abajo, puede pasar cualquier cosa. Soy consciente de que esto igual no dura para siempre. Creo que lo más importante es mantenerse.

Amaia conquista Iruña: “Estaba preocupada por si no venía nadie”

La navarra se mostró agradecida ante las miles de personas que abarrotaron la plaza Consistorial
Y el efecto Amaia Romero se hizo con Pamplona. Miles de personas abarrotaron ayer la plaza Consistorial en la recepción que el Ayuntamiento ofreció a la joven navarra, muy agradecida a todos los asistentes por “haberse acercado, encima con este frío”. Amaia, que acudió al acto junto a su compañero Alfred García y varios familiares, afirmo estar “flipando”, ya que “estaba preocupada por si no venía nadie”.

Pasadas las 18.00 horas, y con un público impaciente a las puertas del Consistorio, Amaia Romero hizo su aparición en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento, donde fue recibida por varios miembros de la corporación municipal y el alcalde, Joseba Asiron, quien agradeció a la joven haber sido “una magnífica embajadora de Pamplona”.

Haciendo gala de la naturalidad con la que ha conquistado a miles de seguidores, Romero aplaudió el recibimiento municipal –“qué formal esto, muchísimas gracias”– y se disculpó por no poder cantar por su afonía, aunque sí tocó City of stars a piano, acompañada de Alfred a la voz. La actuación, retransmitida en directo mediante altavoces a aquellos que esperaban fuera, fue el preludio de la locura que se desató cuando la navarra salió al balcón, micrófono en mano. Sin palabras ante una plaza a reventar –“me da como cosa”–, fue su madre quien la animó a saludar. “Me siento un rey mago”, bromeó tras comprobar que cada gesto suyo era respondido con gritos por parte de los numerosos asistentes, a los que calificó como “un mar de personas”. El selfie no faltó.

Pañuelo rojo y ¡viva san fermín!

La espontaneidad fue protagonista y Amaia incluso presentó a su abuela, además de alzar un pañuelo rojo para, jaleada por la plaza, gritar: “¡Viva San Fermín! Ah, y Gora San Fermín!”. Romero se disculpó por no saber hablar euskera, aunque aseguró que aprenderlo “es uno de mis propósitos de la vida”.

Pese a no poder cantar, se animó a entonar un “agradecida y emocionada, solamente puedo decir: gracias por venir”, de Lina Morgan. A su lado y a petición de los asistentes, Alfred sí se lanzó a cantar Londres, una de las canciones que ha compuesto durante su paso por Operación Triunfo; y Tu canción, el tema que la pareja defenderá como representación española en la final de Eurovisión que acogerá Lisboa el próximo mes de mayo.

Se despidió de los miles de fans que la esperaban en la plaza hasta el 23 de junio, fecha en la que se celebrará el concierto de los 16 triunfitos en la Plaza de Toros de Pamplona. “Gracias por comprar las entradas, porque son carísimas”, manifestó, en un alarde más de su naturalidad. “la historia de mi vida” Durante su discurso en el acto oficial, Amaia respondió de forma inconsciente y natural con un “gracias” a los “te queremos” que llegaban desde fuera, a la par que confesó su sorpresa “cuando llamó el Ayuntamiento” para recibirla. “La historia de mi vida”, apuntó Romero, cuenta con la música como su “gran pasión” desde siempre. La navarra repasó su educación musical, primero en la Escuela de Música Joaquín Maya y después en el conservatorio Pablo Sarasate, y recordó que “esta formación me ha permitido evolucionar”, agradecida hacia sus profesores y familiares.

Manifestó también su cariño a la ciudad, visible durante su paso por la Academia de Operación Triunfo, durante unos meses en los que afirmó haber sentido “el apoyo de Pamplona”, algo que “ahora siento todavía más”. Por su parte, Joseba Asiron quiso felicitarle por su éxito, una victoria que es también “el triunfo de la gente que lucha por lo que desea y, en definitiva, de la gente auténtica”.

El alcalde destacó su paso por las mencionadas escuelas del Ayuntamiento y recordó a los jóvenes que se están formando ahora, el valor de “aprender a esforzarse y sacrificarse como Amaia ha hecho, porque creen en la música incluso como una forma de entender la vida” y de ahí “la importancia de la formación, clave para conseguir el éxito en un mundo tan competitivo y difícil como es el de la música”.

Con la final de Eurovisión en el punto de mira, Amaia desveló que se han hecho algunos cambios instrumentales a Tu canción, pero que el tema mantiene “la misma intimidad y verdad”. Además, su compañero Alfred avanzó que el videoclip oficial podrá verse a mediados de marzo.

Y aunque durante la hora larga que duró el acto Amaia se disculpó en numerosas ocasiones por su voz afónica, por no poder cantar, y no hablar “tan bien como el alcalde”, tampoco le hizo falta. La plaza era suya.

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